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El Enigma de las Virutas y el Paseador de Perros

Paco contemplaba su nueva pérgola de aluminio con la satisfacción de un emperador romano, hasta que bajó la vista al suelo. Los instaladores habían dejado un rastro de pequeñas esquirlas metálicas, restos del corte de los perfiles, que brillaban como confeti industrial. —"Nada que una fregona no arregle"— pensó Paco. Tras un par de pasadas enérgicas, el cubo rebosaba de agua gris y fragmentos de metal. Sin pensarlo dos veces, Paco se dirigió al baño y vació el contenido en la taza del wáter. Pulsó el botón con la elegancia de quien despacha un problema para siempre. El desastre se hizo presente El agua bajó con fuerza, pero las virutas de hierro, obedeciendo a las leyes de la gravedad y la densidad que Paco había olvidado desde el instituto, se quedaron allí, depositadas en el fondo de la porcelana blanca. Brillaban de forma burlona. Volvió a tirar de la cadena. Nada. El metal pesaba más que su paciencia. Paco se quedó mirando el fondo del abismo. La solución era obvia pero a...

EL CHINO

  Chén Zimó se había levantado temprano. Tenía los ojos enrojecidos y bostezaba constantemente camino de su trabajo. Apenas había amanecido, pero él quería llegar temprano porque tenía muchas cosas pendientes de resolver antes de abrir para sus clientes. Mientras caminaba pensaba que la vida le había tratado muy bien. Había llegado a España procedente de China hacía ya 3 años, animado por algunos parientes que llegaron antes que él y que le habían hablado de las grandes posibilidades que ofrecía el país para alguien que estuviera dispuesto a poner tiempo, trabajo, empeño y dedicación. Cuando llegó a España trabajó en varias tiendas, aprendió el negocio, aprendió algo de castellano, ahorró dinero y, cuando pudo, se instaló por su cuenta, invirtiendo todo su dinero y mucho más que le prestaron sus parientes. La tienda iba muy bien, ya tenía clientes habituales y otros tantos que entraban de cuando en cuando, con todos ellos podía entenderse en castellano, porque había conseguid...

Un Paseo, Un Refresco y… Un Mojón Inolvidable

Era una tarde templada de primavera. La ciudad vibraba con el murmullo de turistas y locales, entre fachadas históricas y callejuelas que guardaban secretos en cada esquina. Una pareja, Laura y Marcos, paseaba tranquilamente, dejándose llevar sin rumbo por el encanto urbano. Habían estado caminando durante más de una hora, sacando fotos, comentando curiosidades y dejándose contagiar por el ambiente relajado. —¿Nos sentamos? —preguntó Marcos, señalando una terraza con sombrillas coloridas. —Por favor, mis pies están negociando una tregua —respondió Laura, dejándose caer en una silla con alivio. Pidieron un par de refrescos y se sumieron en esa calma que solo se encuentra cuando uno pausa la marcha sin culpa. Las burbujas del agua con limón parecían bailar al ritmo de la charla despreocupada. Pero la armonía no duró. A unos metros, un hombre entraba en escena acompañado de un perro de proporciones épicas. El animal tenía la mandíbula flácida y espesa baba blanca que colgaba com...

LA TIENDA DE INFORMATICA

  Era una tarde tranquila en la tienda de informática "TecnoMundo", hasta que un hombre entró acompañado de su perro, un labrador con cara de travieso. Mientras el hombre examinaba cables y teclados, el perro decidió que era el momento perfecto para dejar su "marca" en el suelo reluciente de la tienda.   El dueño de la tienda, un hombre de bigote impecable y paciencia limitada, se acercó furioso. "¡Esto es inaceptable! ¡Recoja eso ahora mismo!" exclamó, señalando el desastre.   El cliente, con una calma digna de un monje tibetano, respondió: "Pues mire, como la tienda es suya, creo que le toca a usted."   El dueño, rojo como un tomate, amenazó: "Si no lo recoge, llamo a la policía."   El cliente, encogiéndose de hombros, replicó: "Llame si quiere, me importa un pimiento." Y se dirigió hacia la puerta con la intención de salir. Pero el dueño, demostrando habilidades dignas de un portero de fútbol, bloqueó la sal...

UN ENCUENTRO DESAFORTUNADO

 Esta mañana me levanté temprano. Amanecía un magnífico día que invitaba a pasarlo en la calle. Así que salí de mi casa y me dirigí a uno de mis bares preferidos para desayunar. Me senté en la terraza y al poco el camarero vino con el desayuno. Disfruté de cada sorbo y de cada bocado durante casi media hora. Cuando acabé, me levanté y tomé una calle que conducía al paseo marítimo con idea de recorrerlo entero. El  paseo marítimo de mi pueblo discurre paralelo a la playa, con una longitud  de algo más de 2 kilómetros. Cuando llegué allí me sentí eufórico, el sol de otoño brillaba en el cielo, un viento suave y cálido me acariciaba, el ruido de las olas me arrullaba y todo ello parecía presagiar un día maravilloso. Pero en ese momento vi algo que me desagradó, una mujer entraba en la playa con un perro, lo soltaba y éste, después de una breve carrerita, agachaba el trasero y depositaba un mojoncito sobre la arena, como recuerdo de su visita, y digo recuerdo porque allí qued...

DIME CON QUIEN ANDAS Y TE DIRE QUIEN ERES

Cada día que pasa aumenta el número de hogares que cuentan con una mascota, especialmente perros. Y esa tendencia se mantiene creciente desde hace ya muchos años. Mucha culpa de ello la tiene la publicidad, el cine y la televisión. Porque llevamos mucho tiempo sufriendo una colonización cultural de los EE.UU. y su ámbito de influencia,   con anuncios, series de televisión, películas, etc., que ellos producen, o que se producen aquí a su imagen y semejanza, fruto de esa colonización. Esas emisiones presentan a los animales como seres casi humanos, y resaltan en ellos virtudes que no les son propias, como la generosidad, la valentía, la audacia, la inteligencia, el razonamiento, la intuición, etc. etc., además de muchos otras que si poseen pero que son magnificadas. Los más viejos recordarán telefilmes como Rintintin, Flipper, Mi oso y yo y, por supuesto, todas las películas de dibujos animados de Walt Disney y otros autores, de esa época y también mucho más recientes. Con to...

12 RAZONES PARA NO TENER UN PERRO

Hace ya tiempo leí un artículo que llamó mi atención y que se titulaba “12 razones para no tener un perro”, escrito por una asociación protectora de animales y que creo que intentaba concienciar a los lectores sobre los inconvenientes de los perros-mascota, resaltando algunos puntos que no se tenían generalmente en cuenta en el momento de hacerse con alguna de ellas, pero que luego acababan por llevar al abandono del animal.   Las doce razones eran las siguientes:   1º) Tienes que compartir todos los espacios de tu casa con el perro, para evitar que sea infeliz. 2º) La casa se te va a llenar de pelos y además tienes que dedicar tiempo a cepillarlo. 3º) El perro no comparte tus horarios y tú tienes que adaptarte a él. 4º) No podrás tener la casa limpia, por los pelos, babas, suciedad en general. 5º) Tendrás que realizar actividad física con él. 6º) El orden no es una de las virtudes de un perro. 7º) Tener un perro es aceptar un compromiso para toda su vida. ...